Cunnilingus

Sergio Fosela

Sexólogo. Terapia sexual y de pareja. Especializado en sexualidad femenina. Escritor. Docente máster sexología UEMC de Valladolid.

16 diciembre, 2014

Pues no creáis que este post sea como esos muchos que “enseñan” a comer un coño. No. Este no. Y si me equivoco en lo que voy a soltar a continuación, por favor corregidme mujeres que me leéis, sexólogas que admiro, amigas que me conocéis. Porque hoy estoy calentito.

Esta última semana he encontrado y leído varios artículos que hablan de cómo realizar sexo oral increíble a una mujer, “secretos” para volverla loca con el sexo oral, los mejores movimientos, las técnicas que jamás te han contado para que sea tuya con el sexo oral y “cienes” y “cienes” de consejos varios…

Y bueno, hasta ahí más o menos bien. Me parecen un poco inútiles y vacías todas esas técnicas, porque aparte de que no creo que exista una “guía” única para comerse bien un coño (y una polla) en mi opinión el mejor consejo para el sexo oral es el que no se da: Disfrutar y percibir (que no es lo mismo que sentir). Pero aceptemos barco aunque no lo compartamos. Habrá personas que dirán que sí que les funciona y les ha convertido en amantes increíbles.

Pero lo que más me ha llamado la atención y horrorizado, es un artículo escrito por una mujer sobre el cunnilingus y aquí es donde quiero que me digáis si estoy equivocado. En dicho artículo, uno de los consejos que daba a los hombres era que no se pensaran que el coño era llegar, chupar y correrse. Que las mujeres necesitan mucho más.

Y es en lo que no estoy de acuerdo. Más en el trasfondo que en lo expresado. Creo que se acostumbra demasiado a decir lo que pueden y lo que no pueden hacer las mujeres en el sexo. ¿Por qué no va a poder una mujer correrse con el primer lametón? ¿No sería más apropiado advertir que algunas mujeres pueden tardar más en llegar al orgasmo, por lo que sería conveniente ser pacientes y generosos en el sexo oral? E incluso que lo sean igualmente aunque su pareja llegue al orgasmo al primer lengüetazo, tan sólo por aumentarle el placer…

Porque además, en ningún artículo dicen: “pregunta, pídele que te guíe” ¿Para qué, verdad? ¡Qué tontería más grande! Solo te dicen “Haz”. Parece que los hombres deben saber qué hay que hacer sí o sí porque si no, eres un mal amante y las mujeres, tener claro que no pueden correrse a la primera, porque la mujer no puede. Es como el punto G, si yo no lo siento, yo no lo encuentro, yo no logro correrme con penetración, todas las demás mujeres no pueden. Y punto pelota.

Luego pasa lo que pasa. Que muchas personas, hombres y mujeres, crecen escuchando todas estas afirmaciones y acuden a su primera experiencia sexual con esas “verdades” (y otras muchas) en la cabeza condicionándolas por completo. Yo el primero ¿Eh? Mis primeras experiencias sexuales (y no tan primeras) estaban basadas en ese tipo de afirmaciones, hasta que vino un Morfeo a darme una pastillita y desperté a la realidad como un Neo cualquiera (metáfora basada en Matrix, para los que no sepan de qué hablo). Y a partir de ahí, pues fui capaz de cuestionarme todas esas afirmaciones, comprobarlas por mí mismo y nunca más dar algo por hecho en el sexo.

Pero, y volviendo al tema, ¿qué pasa si una mujer admite que en cuanto le pasan la lengua dos veces por el coño se corre? Pues que es un bicho raro o una mentirosa que se las quiere dar de “superchachi”. Y es señalada por otras mujeres, por desgracia. Pues que sepáis que no somos distintos hombres de mujeres. Porque como hablábamos hace poco, el orgasmo está en la mente, en el cerebro. De hecho, mi pareja hace muy poquito estaba haciéndome sexo oral y yo estaba disfrutándolo tanto que ni la toque ni la rocé ni nada. Y antes de que eyaculara, paró y se subió encima de mí. Pues resulta que nada más introducirse el pene tuvo un orgasmo. Sin estimulo físico previo. ¿Es mi pareja una rareza? ¿Una mentirosa? No lo creo. Ninguna de las dos cosas. Todas y todos tenemos la capacidad. La habilidad hay que destaparla.

Hay una frase que me encanta de Albert Einstein (creo que es suya) que dice: “Lo hice porque no sabía que era imposible.” Y efectivamente, en el sexo es así. Lo que pasa es que nos dicen tantas veces que es imposible que ni siquiera lo intentamos. Nos bombardean tanto que ya ni cuestionamos lo que nos afirman. Lo damos por verdad y nos bloqueamos a nosotros mismos.

Y sea a la hora de comer un coño o sea a la hora de que te lo coman, disfruta. Siente. Percibe. Todas esas técnicas y movimientos ninja que enseñan pueden estar muy bien pero siempre y cuando estés conectad@ con tu pareja, escuches tu cuerpo, escuches el suyo, percibas todo lo que ocurre, os comuniquéis y disfrutéis en sintonía. No mecanices una situación que es para gozar, para sentir placer y para dejarse llevar. Déjate de apuntes, de querer demostrar nada, de si ahora era para la izquierda o la derecha… siente. Si te agarra la cabeza con las dos manos y te aprieta contra su coño, intuyes que quiere más presión ¿verdad? ¡pero aquello que leíste decía que no lo hicieras! ¡Horror! ¡Dilema! Pues no hay dilema. Fluye con ella, con su coño y con sus peticiones.

Y por favor mujeres, no dejéis que nadie os diga lo que podéis o no podéis sentir. Vuestros límites los marcáis vosotras mismas y los debéis descubrir vosotras mismas. Lo demás es sólo un juego.

Sed sexitivas!

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