“Exceso” de energía sexual

Sergio Fosela

Sexólogo. Terapia sexual y de pareja. Especializado en sexualidad femenina. Escritor. Docente máster sexología UEMC de Valladolid.

12 enero, 2015

Prácticamente siempre que hablo de la energía sexual, hablo sobre el bloqueo o la carencia de la misma, y cómo hacer para activarla y desarrollarla. Y el otro día preguntando en tuiter sobre qué temas os gustaría que escribiera, una buena amiga me lanzó la siguiente pregunta: ¿Qué hacer cuando hay un “exceso” de energía sexual? Porque una vez activa y creciendo sin parar dentro de ti, ¿Cómo la “controlo” para que no me controle ella a mí?

Pues bien, la energía sexual es una energía creadora y muy potente (la más potente de nuestras energías) y su fuerza en parte es debido a que es una energía ilimitada. Es por ellos que una vez que la activamos, estará en constante afluencia (a veces más, a veces menos) por lo que no debemos hablar de exceso sino de acumulación. Porque cuando aprendemos a enfocar esta energía, nunca es excesiva.

Erróneamente se suele creer que esa energía sexual que nos invade, que sentimos, que nos vuelve loc@s cuando llevamos generándola varios días sin utilizarla, cuando la sentimos estancada en nuestros genitales, que con follar bastaría para “vaciarnos” de ella y que al no tener pareja pues es una faena. Pero hay personas que tienen pareja, follan, y sin embargo la quemazón, la ansiedad, el cosquilleo que parte de los genitales continúa al rato.

Y es que no tiene nada que ver tener o no pareja, la masturbación tiene el mismo efecto a nivel de energía; la energía sexual no sabe si estás o no estás sol@ (otra cosa es que solemos asociar el follar a lo emocional y la masturbación a la autocomplacencia, por lo que el tener pareja suele parecernos más completo).

Y realmente esa ansiedad, esa sensación de “exceso” de energía que no se va al masturbarnos o al follar, se debe a una mala canalización de dicha energía sexual. Y para poderla utilizar en nuestro beneficio y eliminar esa ansiedad, os voy a contar un par de métodos, que espero que os vaya bien (si los probáis, no os olvidéis de comentármelo por favor, siempre se agradece un feedback).

El primer método, trata de aumentar la excitación al máximo. Solemos conseguir, ya sea en pareja o en solitario, orgasmos demasiado “genitales”, es decir, orgasmos rápidos que nos desahoguen y nos relajen cuanto antes y esto provoca que la energía no tenga tiempo de expandirse por nuestro cuerpo y “gastarse”. Por lo que tenemos que intentar excitarnos y retrasar el orgasmo (o los orgasmos) el máximo tiempo posible, así de este modo la energía comenzará a recorrer todo nuestro organismo, reparar cada célula y alimentar a nuestras emociones. Además de conseguir un super orgasmo de regalo.

El otro método es un pequeño ejercicio para hacer con un@ mism@. Para este ejercicio, deberás ponerte cómod@, en un ambiente agradable y cálido. Y consiste en llevar al clítoris o al pene, a un estado de excitación a través de la imaginación o, si no es suficiente, estimulando suavemente con la mano (recomendable). Al espirar (expulsar el aire) deberás acumular sensaciones orgásmicas (sensaciones de placer evocadas por el pensamiento. No necesariamente algo sexual) en la zona genital y creando mentalmente una sustancia líquida y densa que llena toda la zona de la pelvis. Al aspirar, lenta y profundamente, lleva esa sustancia llena de sensaciones orgásmicas hacia arriba, por la parte delantera del cuerpo dirigiéndolas a la cabeza. Súbela en varias respiraciones hasta reflejarla en la coronilla, y una vez allí deja que baje llenando todo el cuerpo y saciándolo con la sensación placentera de un sosegado y tranquilo orgasmo. Descansa unos segundos y repite el ejercicio. Las repeticiones serán intuitivas, hasta que la excitación en los genitales desaparezca plenamente.

Este segundo método es más aburrido y difícil que el primero, pero también nos sirve para enseñarle a la energía qué hacer cuando no la estemos utilizando al hacer el amor, pues de este modo al generar energía ella misma fluirá por nuestro cuerpo de manera automática, cosa que ahora mismo no conseguimos. Tened en cuenta que la energía sexual no sólo es útil para tener una mejor sexualidad, mayor sensibilidad y la sensualidad a flor de piel. Esta energía al ser ilimitada también se utiliza para sentirnos enérgicos, alegres, para combatir el agotamiento físico y mental, para reponer la energía agotada en la menstruación, y un largo etc.

Por eso lo ideal es enseñarle a la energía sexual a recorrer nuestro cuerpo libre y automaticamente para que vaya sanando y no acumulándose en nuestros genitales provocándonos una necesidad imperiosa de “explotar”.

Y si tenéis cualquier duda, podéis escribirme a masajeymujer@gmail.com y atenderé vuestras dudas con mucho gusto. ¡Y ya me contaréis qué tal os fue!

¡Sed sexitiv@s!

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