Si la “forza” mengua… Terapia Sexitiva y pérdida de erección

Sergio Fosela

Sexólogo. Terapia sexual y de pareja. Especializado en sexualidad femenina. Escritor. Docente máster sexología UEMC de Valladolid.

29 enero, 2015

Me comentaron por privado hace unos días que cada vez son más los casos de hombres cuarentones a los que les cuesta mantener una erección, a pesar de ser amantes activos y pasionales. Yo por mi parte también he escuchado varios casos. En ninguno de todos estos casos el problema era físico.

Normalmente nadie achaca esta disfunción erectila la cabeza, porque los hombres solemos sentirnos igual de “machos” que siempre, excitados y deseosos cuando la persona que tenemos junto a nosotros, desnuda, es de las que levantan envidias; pero resulta que a nosotros no nos levanta la “cosa”. O se levanta pero al cabo de poco tiempo pierde su vigorosidad creando un conflicto interno. Amén de que nuestra pareja de cama puede llegar a pensar que no la deseamos y que está perdiendo el tiempo con nosotros. Y después de visitar al especialista de turno y decirnos que todo marcha bien a nivel fisiológico, nos cuesta un poco todavía ir al sexólogo. Y como sea mujer… ¡cómo vamos a decirle a una mujer que no se me levanta! ¡Que yo soy muy hombre! Menos mal que la cosa va cambiando poco a poco.

La influencia externa, la sexualidad tan superficial que nos venden en los medios, la presión social actual de que debemos ser auténticos jaguares en la cama, la liberación sexual que nos “obliga” a estar al día y no parecer “antiguos” en las artes amatorias, etc… Es lo que nos descentra del tema y junto con el nerviosismo y el estrés por realizar una buena “faena” y que nos digan que somos el mejor amante que ha tenido nunca provoca que al final al que le “corten el rabo” sea a nosotros.

Y esta es la verdadera diferencia con los veinteañeros. No tiene que ver tanto la edad (aunque los hábitos poco saludables influyan como el no hacer deporte, tabaco, beber en exceso, drogas, etc…) como el estrés por conseguir todo lo mencionado anteriormente. Cuando teníamos veinte años ¿en qué pensábamos? En meter. Y en meter cuanto antes. En corrernos. En pillar el primer agujero para descargar. Así de bruto, pero así de sencillo. No había otro pensamiento ni más presión que la de experimentar el orgasmo follando, porque andábamos hartos de pajas. Y claro, si en nuestra mente no existía otra cosa, eso subía cada cinco minutos (si es que bajaba).

Pero ahora con el estrés y la presión, en cuanto pasa una vez… es muy fácil que vuelva a repetirse dos, diez y todas las veces que vayamos a la cama con alguien nuevo. Porque a todo lo anterior hay sumarle la pequeña obsesión que provoca que no se nos levante. Y entramos en una espiral viciosa que da al traste con nuestra vida sexual, nuestra salud mental y que nos agarremos y optemos por soluciones que realmente no nos hacen falta.

Así que desde el punto de vista de la Terapia Sexitiva, lo mejor que podemos hacer es recurrir a nuestra energía sexual. A volver a los pensamientos veinteañeros pero con la madurez de los cuarenta. ¿Qué quiere decir esto? Pues lo primero que dejemos las inseguridades a un lado (sí chicas, los hombres también pensamos en si os gustaremos, si mi tripita que no se nota vestido os desagradará desnudo, en si daremos la talla, si sabremos daros el placer que creemos que debemos daros, etc…). Y después lo más fácil y lo que nunca hacemos: Disfrutar. Nada de demostraciones amatorias, ni puesta en práctica de las nuevas posturas del kamasutra que ni dominamos ni sabemos hacer ni nada. Disfrutad. De cada caricia, de cada minuto… Y si se os baja, o no se os levanta a la primera (porque por mucho que os digáis vamos a disfrutar pasará) pues besad a vuestra pareja. Colocaos encima y gozad ese beso. Lo que os transmite, su calidez, la textura de los labios, la humedad de la lengua… no hay mejor “viagra” que un beso disfrutado.

Jugad también con los masajes. Pero no pienses en la erección. Siénte. Piensa en lo que te excita recorrerla con tus manos o lo que te gusta que te acaricie por todo tu cuerpo.

También intenta disfrutar por el mero hecho de darle placer a tu pareja. No intentes hacerle cualquier cosa con el pensamiento de si le va a gustar, o de que te diga cómo eres de bueno. Simplemente, si te apetece hacerle por ejemplo sexo oral, hazlo porque te gusta. Disfruta de lo que haces sin pensar si eres bueno. Si lo disfrutas y gozas, tu pareja lo hará fijo. Y eso provocará que jadee, grite y se excite haciendo que tu erección suba sin darte cuenta. Porque todo esto es la energía sexual trabajando. Cuanto más disfrutes, más te excites sin pensar en nada más que en el placer que sientes, más aumentará tu energía sexual y más rápido y mejor vendrán tus erecciones en cada encuentro.

Eso sí, ten paciencia, háblalo con tu pareja, haz algo de deporte, tampoco te vendrían mal unos ejercicios de Kegel (que no son sólo para mujeres) y no te pongas metas. Disfruta, disfruta y disfruta. Lo importante es participar.

“SI LA VITA E GRANDE E TUTO VA BENE, AVANTI CON IL PENE.
MA SI LA SITUAZZIONE E DIFICILE Y LA FORZA MENGUA, AVANTI CON LA LENGUA.
SI QUESTA POSIZZIONE SI TORNA IMPOSIBILE E TUTO INTENTO E INHUMANO, AVANTI CON LA MANO.
MA SI NIENTE FUNZIONA E TUTO INTENTO E NULO, AVANTI CON IL CULO.
¡MA AVANTI SIEMPRE AVANTI!”

Y sobre todo… ¡sed sexitivos!

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