Testimonios

La experiencia de casi tres meses con Sergio (durante 8 sesiones) transforma completamente mi relación con mi sexualidad y mi menstruación.

Acudo con dolores menstruales, sobre todo en el primer día de regla, en el que era de rigor anestesiarme con ibuprofeno y aparecían molestias más leves en la zona, los días previos y posteriores. 

Acudo también con dificultad de llegar al orgasmo vaginal y con un bloqueo en relación a mi capacidad de excitación, sintiendo mi libido muy leve en los últimos años.

Lo que descubro tras la primera sesión es toda la tensión que acumula mi útero y que está hecha de culpa, vergüenza, dolor, represión… un llanto profundo libera algo muy viejo, y la calidez y el cuidado de Sergio en ese momento, me permiten seguir abriéndome en las siguientes sesiones.

Sesiones de liberación aún, en las que nos centramos en abrir el placer, del que voy tomando conciencia que está negado y reprimido. Veo la vergüenza inconsciente por sentir placer ¡qué locura, pero aquí está! Lo lloro, me perdono. Quiero avanzar.

Retiramos la atención del clítoris, que, pese a mis deseos, Sergio ignora, pues queremos abrir la capacidad de sentir de mi vagina y trabajar el útero, que es la finalidad de este masaje.

Más llanto, más comprensiones, más luz abriendo espacio en mi útero, aliviando la tensión y recordándole a mi sexo que puede permitirse gozar, que tiene todo el derecho, que me lo debo.

Tras unas primeras sesiones que intuyo de limpieza y sanación, comienzo a experimentar cambios. Mi regla tras el primer mes llega sin dolor ¡sin dolor! Sin nada de dolor, amablemente, llega, hace su viaje y se va. Ni un solo ibuprofeno. Así continua a día de hoy.

Mi excitación aumenta en la medida de mi permiso, no solo en las sesiones sino en los encuentros sexuales que tengo durante esos días.

Y llega la revolución, el primer orgasmo vaginal es un estallido de sensaciones internas que me dejan en un estado total de plenitud y no-mente. 

Tras este primer orgasmo las siguientes sesiones son sorpresa tras sorpresa. Placer, goce, apertura, «squirt» que pone perdida la camilla, y diferentes tipos de orgasmos que jamás pensé que pudieran existir. ¡Eso que llaman multiorgasmo no era un mito! ¡Existe, es esto! 

Lo experimenté de distintas formas, pero la que más me sorprendió fue una que Sergio llamó: «estado orgásmico». No tenía fin, no tenía pico en el que estallar, iba a más y a más… y cuando Sergio paraba y me daba un respiro… al momento introducía sus dedos otra vez y ahí estaba el placer en el nivel exacto que se había quedado y mi cuerpo dispuesto a seguir hasta el infinito.

Estoy inmensamente agradecida a Sergio por esta experiencia de sanación y liberación. La confianza que te ofrece desde el minuto uno es tan verdad que no puedes sino entregarte a pesar de las resistencias iniciales ante tal intimidad con un desconocido. Su escucha y saber hacer te van guiando a comprender que tienes todo el poder en ti para transformar tu relación con tu sexualidad. Sus manos están llenas de profesionalidad y amor. 

¡Gracias Sergio, eres un regalo para nuestra libertad sexual y emocional!

L.M.

40 años

Trabajar con Sergio fue toda una sorpresa. He aprendido acerca de mi cuerpo más de lo que habría imaginado, he podido entrar en contacto profundo con el funcionamiento de mi útero, he comprendido de forma personal (ya no solo teórica) cómo es la respuesta sexual y, sobre todo, el poder que tiene la mente para bloquear las sensaciones del cuerpo si no nos dejamos llevar. A nivel sexual, me ha permitido alcanzar un nivel mayor aún de conciencia, a modificar mi mapa erótico y sentir la energía sexual que me recorre desde el rostro hasta los pies.

Pero hay algo más, quizá lo más curioso para mí. Dentro de mi universo femenino, haber confiado en un hombre para aumentar el conocimiento sobre mi feminidad, no fue solo un reto, sino que ha transformado por completo mi forma de mirar a LOS otros y ha terminado de sanar, quizá, una herida que estaba en proceso de curar.

Después de trabajar con Sergio, he recibido durante meses mensajes bellísimos de hombres admirando lo que hago de un modo, de verdad, desinteresado. Hombres que me han hablado de sus emociones o me han dedicado palabras de amor que me han hecho sentir agradecida, honrada y una gran admiración hacia ellos. Y también hombres con distintos enfoques profesionales a los que antes no habría recurrido, y que me han ayudado a apaciguar el terremoto que llevaba dentro (para mi sorpresa).

Qué bonito y enriquecedor ha sido para mí soltar prejuicios.

Las casualidades no existen. Y en este momento de mi vida donde parecía que un volcán había entrado en erupción, este proceso ha sido un regalo y una revelación. Gracias Sergio

S.E.

40 años

Al principio estaba nerviosa y expectante. No sabía muy bien que clase de regalo me habían hecho mis amigas. Sólo que me iban a dar un masaje por todo el cuerpo y que seguramente me iba a gustar.

Después de hablar con Sergio y de explicarme exactamente en qué consistía el masaje, entendí que  no era sólo disfrutar de ese momento si no aprovechar el masaje para reequilibrarme por dentro.

Durante la sesión, mi cabeza empezó a juzgar aquella situación tan peculiar. Un chico que acababa de conocer, me iba a masajear por fuera y por dentro… pero después de sentir la calma que me trasmitían sus manos, decidí relajarme y dejarme llevar.

Entonces comenzó un pinchazo fuerte en una de mis vertebras y empecé a moverme y retorcerme como si volviese a nacer. De verdad sentí aquellos momentos, me sentí muy cerca de mi madre y sentí su dolor al darme a luz. Una situación muy curiosa, yo pensaba que iba a tener un orgasmo y lo que tuve fue !un renacer! Aunque durante esa sesión se removió todo y lloré bastante, me di cuenta de que algo había cambiado por dentro. No volví a tener otra sesión hasta un mes y medio más tarde. Durante ese tiempo me di cuenta de que mi regla se había regulado a los ciclos normales. Desde los 12 años las tenía cada 40 días y ahora la tengo cada 28 !Increíble!

Además, hace tres años pasé por un aborto. Notaba la parte baja de mi abdomen descolgado desde entonces, y después de la segunda sesión empecé a comprobar como todo volvía a su sitio.

Parece mentira que estemos tan desconectados de nuestro propio cuerpo. Que se vea la energía sexual y la sexualidad en sí como un tabú o como si practicar el sexo consciente fuese de gente desequilibrada.

Al principio desconcierta pensar que alguien ajeno a ti pueda ayudarte en tu camino de reconexión sexual, pero después te das cuentas de lo necesario que es que alguien te guíe para que tu puedas seguir creciendo.

Una experiencia vital que deberíamos tener incluso antes de tener nuestras primeros encuentros sexuales con otra personas.

Gracias Sergio, Gracias Terapia Sexitiva.

M.A.

42 años

Me siento una super mujer, con una fuerza inmensa, poderosa, llena de vida, con una sexualidad más allá de lo que la palabra puede describir, me siento salvaje. Totalmente una mujer empoderada.  Y doy gracias por este maravilloso cambio.

Un día Sergio puso en sus redes sociales, que iba hacer un trabajo de fin de máster y necesitaba voluntarias. Hablé con él y después de contarme como se iba a desarrollar todo, dudé de hacerlo o no. ¿Y por qué dudé? Porque me tenía que enfrentar a mí misma (que en aquel entonces esto no lo sabía. Lo descubrí después).

La verdad es que hacía tiempo que había perdido mi energía sexual, había perdido esa fiera que llevaba dentro, esa super mujer; prácticamente había perdido la esencia de la sexualidad. Todo esto se perdió cuando era más joven. Porque antes, estaba esa energía.

Y sí que te puedes sentir sexy y sentirte una gran mujer en momentos que tu sexualidad se ha perdido. Pero hay una gran diferencia de cuando nace de lo más adentro de tus entrañas, y no solo al ponerte guapa o arreglarte.  Porque cuando la sexualidad nace desde lo más dentro de ti, da igual como estés. Te aceptas tal y como eres, con todo.

Y este es uno de los grandes aprendizajes que he aprendido, trabajando con Sergio.

De lo que se trataban las sesiones era de masajear el cérvix desde dentro de la vagina. Y así ir liberando todo y que el útero se vuelva lo más flexible posible.

La primera sesión fue un poco tensa.  Mi mente hacía que no me relajara, y Sergio con su dulzura me intentaba relajar. Pero yo sabía que me tenía que enfrentar a algo y era muy potente. ¿A qué? Me enfrentaba a mí misma, a mis creencias, mis dudas, inseguridades. También, al no permitirme disfrutar plenamente del placer, a dejarme llevar, a entregarme…  Además, me dolía porque estaba súper tensionado mi pobre útero.  Así que el comienzo fue un poco duro, aunque luego conseguí relajarme y disfruté.

Durante toda la semana siguiente, después de la sesión, me estuve cuestionando muchas cosas. Como, por ejemplo, una pregunta que me hizo Sergio. Me dijo que le describiese como eran mis orgasmos. Eh… En mi vida me había planteado describir mis orgasmos, y así me pasó, que no supe describirlos. Pero empecé a tomar conciencia, a sentir y observarme mientras hacía mis deberes, que eran masturbarme entre sesión y sesión, mínimo 3 veces a la semana (Ya podrían ser así todos los deberes, jajaja).

Así que, desde la primera sesión, empezó mi investigación. La verdad es que cuando antes me masturbaba, siempre tuve orgasmos. Uno, o varios más separados. Pero ahora se había incrementado que mi vagina sentía más. ¡Guau!  Esto de que dicen que la vagina solo tiene sensibilidad al principio, es MENTIRA. Yo iba tocando todo dentro de mí, más dentro, más afuera, por todos lados. Era como si mi vagina y mi útero fueran nuevos y tenía que explorarlos. Y ¡uf! era increíble; donde tocase me daba placer. Y eso no me pasaba antes, siempre ha sido el punto G y el clítoris, ¡y ya! Pero ahora empezaba a cambiar la cosa.

Según iban pasando las sesiones, me iba tranquilizando. ¡Eh! Intentaba dejarme llevar, aunque algunas veces lo conseguía y otras no.  Todo estaba en mi mente y claro, si me dejaba llevar perdía el control y claro eso no molaba. Jajaja. Había creencias y resistencias muy arraigadas dentro de una misma. Pero claro, este masaje no solo toca la parte física, si no que toca el alma. Y esa es la cuestión, liberarse de todo eso que una no es.

Pasaron las sesiones y llegó el punto en que ya estaba deseando de que llegase el día de ir a la siguiente, porque cada sesión era un escalón enorme que daba (Menudo cambio di, jejeje).

Cuando llevábamos varias sesiones pasó algo increíble. ¡¡¡Y es que tuve un Squirting (te corres y tienes un orgasmo a la vez) Guauuuuuuu!!! La sensación era de máxima excitación, de un placer increíble. Aunque no lo terminaba de reconocer del todo, ya que nunca me había pasado y menos haberlo sentido.

Desde luego iba descubriendo maravillas de mí misma. Además, no es solo la parte que sientes y disfrutas del placer. Va mucho más allá. Cada sesión iba empoderándome más y más como mujer, me sentía más fuerte, me iba aceptando a mí misma con todo; mi sensibilidad, que ya era elevada, fue aumentando más todavía; sentía como mi corazón se abría y era puro amor; la confianza en mí misma también fue aumentando, mí sensualidad también… era increíble. Me iba liberando de todas las capas que yo me había puesto a lo largo del tiempo e iba reconciliándome con la super mujer que ya era. La sensación era increíble. Y no era solo una sensación, sino que lo sentía así.

Seguimos con las sesiones y mi placer y mi excitación eran máximos, cada vez iban aumentando más. Ya mi útero estaba super flexible, el dolor se fue en las primeras sesiones y ahora me permitía disfrutar de mi “nuevo útero”.

Cada sesión era increíble. Había momentos que no sabía dónde estaba. Ya me permitía poder abrirme al máximo y disfrutar del gran placer y de los grandísimos orgasmos. Porque eran increíbles, como si fuesen una pequeña muerte de placer. Los orgasmos eran brutales. Tanto los que yo tenía a solas como en las sesiones (He de decir que los de las sesiones eran mejores).

Me paso una cosa curiosa, y es que al principio tardaba bastante en llegar a los orgasmos y le decía a Sergio: Pero ¿qué está pasando? Y él me decía que el placer y la energía sexual estaban creciendo, desarrollándose y que no pasaba nada porque fuese así. Pero claro, para mí era un cambio drástico comparado con antes de empezar las sesiones. Porque yo siempre al masturbarme, no duraba ni cinco minutos y en las primeras sesiones pasaba media hora hasta que llegaba el orgasmo. Y creí que iba marcha atrás como los cangrejos, pero no. Iba por buen camino. Además, cuando llegaba al orgasmo era maravilloso. Pero a medida que avanzaron las sesiones, la cosa fue cambiando. Fue aumentando al máximo la excitación y los orgasmos se daban en menor tiempo y super intensos y seguidos. Me encantaba. Y ya me daba igual el tiempo que tardasen en llegar, porque aprendí que ese no era el fin. Era desde el momento uno, que empezaba a disfrutar.

Experimenté diversos tipos de orgasmos, como los vaginales. Que para mí era increíble, porque eran sensaciones nuevas y muy muy intensas.  Me sorprendía lo que estaba disfrutando y de cuánto no conocía. Pues antes, solo había tenido orgasmos clitorianos y a comparación con todo lo que sentía en las sesiones, se quedaban a un nivel bastante bajo.

Y en una sesión descubrí lo que era el orgasmo Tetánico. Pues al principio, me había comentado Sergio de que se trataba.  El orgasmo Tetánico es: Cuando estas en el orgasmo y no para la sensación. No hay resolución. Solo placer orgásmico. Y el orgasmo dura, dura y dura.

Claro en esa sesión empecé a sentir ese placer y dije, ¡madre mía! ¿pero esto qué es? Y Sergio me dijo, “éste es el orgasmo Tetánico”. ¡Guau! ¡Increíble!

Increíble poder llegar a ese nivel que en mi vida habría imaginado. Era un placer máximo. Ya no solo sentía en la zona genital, si no que se extendía por todo mi cuerpo. De verdad que era maravilloso. Y además yo sola masturbándome también conseguía conectar y sentir todo lo que sucedía en las sesiones.

Lo mejor de todo, era eso, que yo luego lo ponía en práctica fuera de las sesiones. Aprendí también al darme yo placer, disfrutando al máximo. También a no depender de nadie para sentir ese placer, simplemente lo compartía. Pero yo era la que tenía el poder de mi propia energía sexual y mi placer. Porque antes sí sobrecargaba a la otra persona que me tenía que dar placer, ahora no. Era yo la que me lo proporcionaba.

De ahí el empoderamiento, el reconocerme como mujer, el confiar en mi poder interior, el disfrutarme al máximo, disfrutar mi gran sexualidad…

La verdad que este tiempo con Sergio ha sido maravilloso.

                ¡Ah! También se me fue regulando la regla. No me dolía mucho antes, pero con las sesiones el dolor se fue, todo se fue estableciendo y regulando. Hasta que ya no había ninguna molestia. También hubo un cambio bastante considerable, porque iba muchas veces a hacer pis y con las sesiones eso se pasó y se reguló. Claro, al soltar todas las tensiones que había en esa zona, todo se fue colocando. La verdad que es una maravilla.

Muchísimas gracias Sergio, por mostrarme el camino, por ayudarme a liberarme de todo. También te doy las gracias por enseñarme, descubrir el gran placer que hay en mí y la gran persona que soy. Ahora siento un gran amor hacia mí misma, me reconozco con todo.

Gracias por estar ahí, por el gran amor que das y trasmites, por tu gran humildad y por hacer que me sienta tan acogida con este maravilloso trabajo.  Tu trabajo es maravilloso y nunca me cansaré de decírtelo.  Pues ayudas a las personas a sacar lo mejor de ellas y sobre todo las ayudas a soltar y a liberarse.

Para mi este trabajo ha sido como un salto cuántico en mi vida. Totalmente maravilloso. ¡¡¡GRACIAS!!!

Estoy feliz de haberme dado la oportunidad; ese espacio se ha convertido en mi tesoro bien guardado, al que acudiré siempre que pueda, porque vale el gusto y la energía con la que salgo. Gracias Sergio por tus cuidados y la dedicación, espero que el placer nos siga reencontrando.

A.C.

31 años

Quise probar este masaje porque leí sobre él en el blog y sentí curiosidad. Vivo mi sexualidad sin problemas y con libertad, pero quería saber cómo era un masaje de este tipo, aunque no tuviera ningún bloqueo (del que yo fuera consciente al menos).

Durante la sesión me sentí bien, cómoda, aunque un poco inquieta pero es que soy un poco así.

Tuve todo tipo de sensaciones (y muy placenteras) y experimenté una culminación maravillosa e increíble. Nunca había sentido nada parecido y lo que más me ha fascinado ha sido que fue con un masaje.

Tres días me duró una sensación de gusto genital… Sin duda volveré a repetirlo…
¡Muchas gracias por esta experiencia! E.F

35 años

El conocerte personalmente y confiar en tu maestría me animó a probar. No tenía ninguna expectativa estaba abierta a experimentar.

La sexualidad es importante para mí y es una fuente de vivir la pasión y expresar el amor, pero en ocasiones me desmotivo mucho y pierdo interés por volverse rutinaria y porque me cuesta expresarme y vivirla con libertad. Me cuesta soltarme.

Durante el masaje también me costó soltarme pero me sentí bien por permitirme conectar con mis sensaciones. Tuve sensaciones muy intensas aunque siempre siento un techo, como si no pudiera soportar tanta intensidad. También lo sentí.

Me gustó el apostar por mi mejora en ese sentido, libre de tabúes, concentrarme en lo que yo merezco. Tengo la sensación de que es un buen camino. A.F.

47 años

Aún no encuentro la manera de describir el masaje, pero supongo que a medida que vaya relatándolo irán saliendo las palabras adecuadas, así que voy a intentarlo. Aunque ahora pienso en el masaje y suspiro.

Al comenzar me fue muy difícil poder centrarme y relajarme, pues tumbarme desnuda mientras me tocan, me masajean y no pensar en nada más que en lo que sucede dentro de mí (que fue lo que me pidió Sergio antes de empezar) sinceramente cuesta. Pero una vez que sus manos llevaban un par de minutos deslizándose por mi cuerpo me olvidé rápido y conseguí relajarme; empecé a sentir que me llegaba el aire. Una sensación muy extraña. Era como si antes de ese momento no respirara correctamente. Sentía cómo el aire iba llegando a todos los rincones de mi cuerpo, cómo me llenaba. Y esa sensación de aire llenándome provocaba que sintiera todo de una forma más intensa.

Antes de comenzar el masaje me dijo “éste es tu momento, disfrútalo”, y así lo hice. Lo disfruté muchísimo, pero no sentí que era sólo mi momento, sentí que era nuestro. Sentí que era de los dos porque me sentía acompañada y segura todo el tiempo. Aunque tenía los ojos cerrados, me sentía envuelta por su presencia, por sus manos, dándome calor y apoyo. También quiero decir que durante todo el masaje hubo mucha excitación. Era una mezcla de todo.

Pero después de conseguir esa respiración plena, de relajarme, de estar tranquila y dispuesta a todo, sentí cómo agarrada a Sergio, de su mano, fui capaz de enfrentarme a mi misma. De ser capaz por una vez en mi vida de permitirme aceptar lo que me sucedió en la infancia: A la edad de 10 años fui víctima de abusos sexuales por parte de un familiar. Un hecho que me marcó y suprimí de mi mente. Y con el masaje sexitivo, pude comprender que no fue mi culpa, cosa que ya sabía, pero que no aceptaba o no podía. Y por fin pude permitirme sentir ese dolor, enfrentarme a él. Y fue como si al permitirme sentirlo mi alma se abriera y lo dejara escapar, como si me dijera a mi misma: “Ya pasó, ya basta. Siéntelo y déjalo ir.”

Pero creí que no podría seguir avanzando. Que después de haberlo sentido no podría dejarlo ir de verdad. Pero sí que lo hice. Acompañada por sus manos, por su guía. Y ahí llegó el consuelo. Me llenó. Y entre el aire que seguía invadiendo mi cuerpo y su consuelo, llegaron las lágrimas. Lágrimas que tenía que haber sacado hace mucho y que nunca fui capaz de hacer hasta ahora. Y todo gracias a Sergio y al masaje. Y llegó la paz. Paz conmigo misma.

No se describirlo, pero después del masaje me siento genial. Llena, plena y en paz. Además, siento mis partes continuamente, algo así como una consciencia de mis genitales, de un estado de estoy aquí y estoy bien. En resumen siento mucha paz; mucha mucha paz y plenitud. ¡Estoy llena de aire! Es una sensación muy agradable y reconfortable. Aún dura esa sensación y no quiero dejar de sentirla.

Y todo esto me lleva a pensar por fin en mí. Cosa que, aunque parezca ridículo, prácticamente no lo he hecho nunca. Parece como si se abriera otra puerta más delante de mi. Me siento bien, bien conmigo misma y chicas… ¡es la repera! ¡Gracias Sergio!

Me parece un masaje maravilloso y se lo recomiendo a todas las mujeres.Lo recomiendo de corazón y a él le animo a que siga con esta labor tan bonita y necesaria para muchas mujeres. Siento que ahora empieza una nueva YO. S.D.

36 años

Lo primero de todo, ¡¡¡GRACIAS!!! Ha sido emocionante participar, me sentía como en un estudio de Master&Jonhson, ayudando a sacar datos y teorías contrastadas que luego sirvan para ayudar a personas que lo necesiten.

Estas semanas contigo han sido muuuuuy agradables. He aprendido más sobre mí misma en 3 meses, que muchas mujeres en 30 años, y eso que ya iba bastante “aprendida”. Soltarte, dejarte llevar, estudiarte, disfrutar el tiempo sin pensar en nada más. Creía que nunca podría superar el placer que hasta ahora tenía. Desde que comenzó el estudio, he aprendido que ya no importa con quién me acueste. Tengo la seguridad de que pase lo que pase, siempre voy a tener mis orgasmos. Ya se cómo conseguirlos y ya soy consciente de que no necesito a nadie.

Ha sido una experiencia estupenda que recomiendo a todas las mujeres. Ponerse en manos de un experto es un placer y un lujo. Espero con gran interés tus conclusiones.

Voluntaria estudio masaje cervical

29 años

Acabo de salir de la terapia sexitiva con Beatriz. Una experiencia de puro y elevado Amor que me ha llenado de luz y de conciencia.

Esta terapia nos reconecta con la responsabilidad sagrada de honrar nuestra sexualidad, y no hablo de la masculina o femenina, sino de la sexualidad universal del “somos uno”. La experiencia sexitiva te sana, te limpia, te inspira y, además, lo hace desde el disfrute, el placer y la espiritualidad.

Llevo más de 15 años recibiendo terapias de muchos tipos y sé distinguir las cosas que funcionan de manera inmediata… ¡Y esta lo hace! Además valoro muchísimo que la gente ame su profesión… ¿Si no cómo pueden ayudar a sanar? Beatriz y Sergio son dos grandes amantes de la Terapia Sexitiva. Si necesitáis desbloquear vuestra creatividad como seres divinos… ¡Y sabéis dónde tenéis una puerta sagrada abierta!

Javier

35 años

Aquí os dejo los enlaces de tres blogueras que vinieron a terapia por distintos motivos, pero que quisieron plasmar en sus respectivos blogs (Con-Sexerosrapsodia y la Luna de Arola) su experiencia con el masaje sexitivo:

Un camino hacia el placer por Arola Poch

Terapia Sexitiva I, Terapia Sexitiva II, Terapia Sexitiva III por Erosrapsodia

Y mi vagina habló por Yenny Rivero

Testimonios de blogueras

Con la intención de desbloquear e intensificar mi placer sexual acudí al espacio, era consciente del porqué iba; aún con mis miedos, sentía confianza y seguridad para dejarme llevar y aprender de lo que fuese que viviera durante las sesiones.

Me considero una mujer que disfruta de su cuerpo y su sexualidad; he trabajado mucho mi autoconocimiento y placer, sin embargo, era consciente de que me quedaban algunos bloqueos que necesitaba trabajar con relación a secuelas pasadas por el abuso sexual que sufrí en la infancia. Durante la penetración, cero orgasmos vaginales, poca sensibilidad en el punto G, baja intensidad orgásmica y aunque experimentaba multiorgasmia con la estimulación del clítoris, la intensidad era leve.

Recuerdo que le escribí un listín a Sergio de lo que quería trabajarme, fue gracioso para mi ver lo detallada que fui y, como él mismo me comentó, que le ahorré muchas preguntas.

Fue una maravilla trabajar mi sensibilidad y energía sexual, la intensidad orgásmica y el desbloqueo de mi útero y vagina. Las sesiones eran mi espacio sagrado, donde me daba el permiso de descubrir y explorar nuevas sensaciones y reacciones; cada día salía más fascinada de lo poderoso que puede llegar a ser el cuerpo cuando nos damos el permiso de soltar el control y dejarnos fluir. Las zonas de menor intensidad sexual recobraron vida, ahora soy más consciente de mis zonas erógenas y como puedo llevarla a su mayor potencia. También aprendí a manejar mis pensamientos, mis fantasmas y miedos; sabía que estaba en un espacio cuidado y seguro, donde podía ser yo sin sentirme juzgada; todo lo que aprendí de mí misma a través de sus manos y sus palabras, me abrieron nuevas puertas de empoderamiento, seguridad, autoconocimiento y sanación sexual. Mientras más conozco mi cuerpo y lo que es capaz de hacer, más lo amo.

Estoy feliz de haberme dado la oportunidad; ese espacio se ha convertido en mi tesoro bien guardado, al que acudiré siempre que pueda, porque vale el gusto y la energía con la que salgo. Gracias Sergio por tus cuidados y la dedicación, espero que el placer nos siga reencontrando. Y.C.

30 años

Mi útero y yo

“R” no paraba de insistir en que probáramos cosas nuevas, llevaba dándome la matraca dos semanas y la verdad que le vi con tantas ganas que me daba palo decirle que no, además me estaba vendiendo la moto de que era un “masajillo” sin más, al fin y al cabo ¿qué podía pasar?

No atravesábamos nuestro mejor momento sexualmente hablando. Tras ocho años de relación, el sexo se había convertido en, como dice Sergio, el a, b, c más aburrido y mecánico que uno se pueda imaginar. Los tres últimos años sumergidos en la búsqueda “del bebé” tampoco estaban ayudando a que la relación prosperara.

El cansancio rutinario, los avatares de la vida, el exceso de trabajo, etc., estaban haciendo mella en la relación, que cada vez se iba deteriorando un poquito más y como costumbre se implantó en nuestras vidas, la desgana, el pasotismo y la inapetencia sexual. Teníamos perdido el deseo y follar se había convertido en una obligación casi forzada para conseguir nuestro objetivo. Nos acostumbramos a dejar de lado el placer, la diversión, el sentir, el experimentar e incluso el amor.

Siempre me he sentido muy sexual, me ha gustado y me gusta el sexo, y esta experiencia, a la que ni siquiera sabíamos que nos íbamos a encarar, fue un antes y un después, especialmente en mi vida sexual y sobre todo como mujer.

A partir de aquí comenzó la cascada de sucesos que lo cambiarían todo.

Sergio fue nuestra casualidad.

Conocimos a Sergio en uno de los talleres de masaje erótico de los que imparte en Madrid. El taller como su propio nombre indica era “erótico”, pero claro a nosotros, eso de que acabáramos “en pelotas” en medio de una sala con más gente a darnos masajitos por nuestras partes erógenas, ni se nos había pasado por la cabeza. La teoría transcurrió sin mayor problema hasta que llegamos a la parte práctica, cuando nos dicen que hay que desnudarse para el masaje, ahí nos miramos como diciendo, pero ¿en serio hay que despelotarse? En defensa de tal situación nos refugiamos en la risa y parte del tiempo dedicado a masajearnos lo invertimos en hablarnos con la mirada describiendo semejante situación.

Al final del taller, tras las conversaciones abiertas que tuvimos a lo largo de la mañana y hacer evidente nuestro deseo de embarazo sin resultado y lo que eso nos estaba suponiendo sobre todo sexualmente como pareja, nos comentó Sergio que iba a empezar un trabajo de fin de máster de sexología basado en el estudio del útero, precisamente en la posibilidad de quedarse embarazada a través del masaje de útero, y cómo éste influye tanto en su estado, su espasticidad, rigidez y movilidad. También en el placer y en el dolor menstrual, pero en principio lo que realmente nos interesaba obviamente era la puerta que se nos abría a la posibilidad de “quedarnos embarazados” probando algo diferente, lo del placer ni nos lo habíamos planteado.

Todos nuestros intentos de embarazo habían sido hasta el momento, de forma natural, cumplía con los requisitos para ser una más en su estudio y me invitó a participar. La propuesta nos pilló tan de sorpresa que la verdad fue algo en lo que no estábamos muy seguros o más bien hablo por mí, no estaba muy segura si iba a estar preparada a experimentar. Tuve tiempo hasta el inicio del estudio para pensármelo, y promovida por la motivación de “R” finalmente me lancé a la piscina.

¿Qué coño hago aquí?

Llegó el primer encuentro con Sergio, no creo que se me olvide este día en mi vida. Recuerdo que hubo un momento en que me dije: ¡tierra trágame!, ¿dónde me he metido? Si hubiera podido esconderme en ese mismo momento no lo habría dudado.

El pudor que sentí al encontrarme allí desnuda con un desconocido al que solo había visto una sola vez en mi vida y no saber exactamente qué iba a pasar allí, hizo que fuera incapaz de relajarme, ni concentrarme en nada. Todo aquello era nuevo para mí, me sentí insegura en ese momento y para escudarme de alguna manera mi táctica fue preguntar y hablar, hablar y preguntar.

Sentí que “hurgaba” dentro de mí, no me gustó mucho la sensación, sangré de una forma diferente, como rosa (cosa normal en la limpieza de útero como me explicó Sergio), no sentí ningún tipo de placer, es más, en algunos momentos me dolió. Estaba incomoda y vino a mí un sentimiento que tenía olvidado, regresó para recordarme lo poderoso que puede llegar a ser sobre uno mismo, tanto mental como corporalmente.

Mi escasa educación sexual, los prejuicios, la falta de información y la inexperiencia más allá de lo cotidiano hicieron que sintiese que estaba haciendo algo malo, insensato, descabellado, era una situación que no sabía si iba a ser capaz de controlar, entender o aprovechar.

No paraban de entrar a mi cabeza pensamientos de culpabilidad, uno detrás de otro. Ya estaba ahí mi Pepito Grillo (tan simpático como siempre) haciendo las mil y una preguntas en plan interrogatorio: ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Esto que estás haciendo no está bien? ¿Realmente es necesario pasar por todo esto? ¿Servirá de algo? Sufrí un gran chantaje emocional fácil de reconocer, pero difícil de controlar.

Tras la sesión recogí toda mi vergüenza y culpa y tan rápido como pude y salí de allí sin mirar atrás.

Aquello me costó media semana digerirlo. En ese momento no supe si iba a ser capaz de volver a la siguiente sesión para continuar con la terapia.

“Si el alma está preocupada en sentir vergüenza y en superarla, no puede sentir placer”. Stendhal.

Esta vez ya sabía a lo que me exponía, tuve una semana para analizarlo y poder mentalizarme, (por lo menos en la teoría) Además, “R” seguía animándome a que continuara con la terapia, era como nuestro último cartucho que quemar antes de someternos a los tratamientos de fertilidad, que a toda costa queríamos evitar. Y eso hice, me armé de valor y regresé a mi sesión.

Y allí estaba, tumbada de nuevo en aquella camilla en manos de Sergio, siempre tan cercano y tranquilizador. Me costó relajarme mucho más de lo que creí en mi preparación mental, (la práctica siempre supera a la teoría). A ratos regresaban a mí pensamientos, alguno de ellos “encontrados”. En aquel momento me contrarié por lo que estaba sintiendo, empezaba a gustarme su masaje y eso seguro que no iba a estar bien…sentí de nuevo pudor, pudor por “sentir placer”. Había pasado de avergonzarme por el hecho de que simplemente me tocaran mis partes íntimas, a que ese hecho produjese en mí placer. El acaloramiento que me entró tras finalizar hizo que saltara de la camilla, me vistiera rápidamente y saliera de nuevo corriendo.

Era la primera vez en mi vida que experimentaba una eyaculación, medio reprimida, pero al fin y al cabo una eyaculación. Todo lo que mi cuerpo experimentó fue brutal, nunca había sentido un placer igual. Entre mi perplejidad y el sofoco no supe muy bien cómo interpretar la situación. Cuando por fin llegué al coche me empezaron a temblar las piernas de los nervios.

Durante la semana tuve remordimientos de conciencia por semejante orgasmo, como si hubiese cometido una infidelidad. Experimentar un placer tan mayúsculo (fuera de mis relaciones de pareja) había dado lugar a una controversia conmigo misma.

Estos sucesos despertaron mi curiosidad y quise saber más acerca del mundo desconocido al que me estaba adentrando y me puse a indagar acerca del sexo en general (más a fondo del femenino), la eyaculación femenina “Squirt”, glándulas de Skene, orgasmo femenino, excitación, aparato genital femenino… ¡Me sentí tan inculta sobre todo lo que leía! que mi interés crecía y crecía, cuanto más investigaba más quería aprender. Me preguntaba por qué algo tan fisiológico, tan humano, tan natural, tan necesario, había sido tan tabú en nuestras vidas. Digo nuestras, porque obviamente es una generalidad, nunca me he puesto a hablar de sexo como quien habla de deporte, por ejemplo, pero con algo más de perspectiva y confianza, llegó el día en que me abrí a Sergio y pude hablar sin miedos ni vergüenzas de lo que estaba experimentando, aprendiendo, reconociendo… Y aquí, en este punto, entendí los pasos del camino que tenía por recorrer.

“El karma es experiencia, la experiencia crea memoria, la memoria crea imaginación y deseo, y el deseo crea de nuevo el karma.” Deepak Chopra.

Después de dos sesiones más, en las que poco a poco fui desprendiéndome de mis complejos y mis vergüenzas empezaron los cambios.

Mi aletargada sexualidad estaba despertando, mi útero empezaba a destensarse, además quería experimentar otros placeres y disfrutarlos. Me di cuenta de que tenía que quitarme el armazón y librarme de los tabúes, sin miedos ni vergüenzas, para ello trabajé mentalmente, no fue nada fácil cambiar los conceptos que tenía instaurados en mi mente, pero estaba dispuesta a liberarme de verdad y fluir por el sendero que se me abría camino.

Llegué a sentir un placer inigualable, una excitación muy poderosa, tanto así que no podía ni quería parar de tener orgasmos, ni dejar de sentir aquello que me hacía sentir tan viva. Despertó en mí el deseo, viajé a la imaginación y paseé hacia el karma, sintiendo una paz inexplicable.

Liberé mi mente dejándola libre (sin esfuerzos, simplemente ocurrió, desconecté del mundo y me encontré conmigo misma, esta sensación no podría describirla exactamente, fue algo muy fuerte).

Después de ocho sesiones (dos meses) de terapia puedo decir que he conseguido conocerme mucho más sexualmente y mejor interiormente, la confianza y tranquilidad que me ha dado Sergio ha hecho posible el recorrido.

“No somos responsables por las emociones, sino por lo que hacemos con las emociones”. Jorge Bucay.

El despertar de las energías. Camino a la consciencia.

Estamos programados desde que nacemos, social e individualmente.

Nos han instaurado ciertos comportamientos que debemos valorar como “correctos” o “incorrectos” y actuar en consecuencia para vivir sin remordimientos. Cuando vislumbras por primera vez tu propia consciencia lo percibes a la primera, sin titubeos.

Es entonces cuando sin esfuerzos desaparecen los pensamientos invasivos e incesantes para encontrarte contigo en el “ahora”, disponiendo del presente, sin prejuicios, sin pudores, sin roles, sin egos, sintiendo tu propia presencia.

Los cambios nacen de lo más profundo de nuestro ser y al cambiar nosotros, cambiamos el mundo que nos rodea, pero hay que trabajar en ello y eso es lo realmente difícil de conseguir para seguir creciendo.

Me encuentro en el punto de partida de un largo camino por recorrer, pero ya noto los beneficios de los primeros pasos.

“Nadie tiene el poder de dar dos pasos a la vez; solo puedes dar un paso a la vez”. Osho.

Nos ponemos tantos objetivos y metas en la vida que se nos olvida lo realmente importante de verdad. Tener deseos puede ayudarte a cambiar la vida, pero cambiar la vida es la mejor forma de alcanzar tus deseos.

Estoy feliz de haberme dado la oportunidad; ese espacio se ha convertido en mi tesoro bien guardado, al que acudiré siempre que pueda, porque vale el gusto y la energía con la que salgo. Gracias Sergio por tus cuidados y la dedicación, espero que el placer nos siga reencontrando.

B.G.

38 años

Después de mucho tiempo he encontrado palabras…
Reconozco totalmente que es una terapia para quien quiera realmente solucionar el problema. Es una terapia para quien quiera agarrar el problema “por los cuernos” y enfrentarse así misma, porque durante y tras la terapia… no queda donde esconderse. El único camino es tirar “pa’lante”. Tus máscaras caen, tus armaduras caen y tus muros caen… y tu esencia sale, se presenta ante ti, y en ese momento te reconoces y sabes lo que estaba mal. Ves tus programaciones mentales, tus reacciones que en realidad no quieres tener y rompes con ello. Rompes porque se te ha puesto delante y has llegado hasta aquí para eso, para liberarte de aquello que te impide ser tú, realmente TÚ.

Con el coraje y el entusiasmo de la primera sesión, comencé la segunda… y sorpresa, sorpresa… donde antes había sensaciones placenteras… no había nada …NADA. Pero la sesión fue siguiendo su curso y las sensaciones me llevaron a momentos que sanar… ¡y a la consciencia de cómo sanarlo! A posicionarme en mi misma y ante mi entorno. Y entonces llegó el cambio…. gracias.

B.C

28 años

Me considero una mujer muy sexual y muy activa, y por esa razón quise probar este masaje. Quería saber si había tocado mi techo o aún podía experimentar un poco más.

El masaje fue maravilloso. Me permitió disfrutar de mi misma sin pensar en nada ni en nadie más, disfrutar de mi propio placer, descubrir que puedo tener más de dos orgasmos seguidos… y sobre todo me gustó poder conocerme un poco más y concienciarme que aún puedo (y debo) enriquecer mi vida sexual con mi pareja.

Dos días después haciendo el amor con mi marido, sin haber prestado apenas atención a los preliminares, me sentía como si llevara tres horas, muy excitada y húmeda, y casi me dio pena por mi marido porque sabía que él acababa de comenzar.
Estoy deseando que pongas fecha a esos talleres para mujeres que me comentaste, y poder aprender más sobre mi misma y sobre todo compartirlo con mi marido. Y a los talleres de parejas me encantaría también asistir. Gracias por tu atención, tu sensibilidad y tu buen hacer y respeto. C.G.

48 años